Selección y recopilación de información


OBJETIVO: Describir el estado de salud y nutrición de los adultos mayores en México.
MATERIAL Y MÉTODOS: Se analizó la información de 5 480 adultos >60 años de edad de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2006). Se obtuvieron prevalencias, medias e intervalos de confianza al 95% tras ajustar por el efecto del diseño.
RESULTADOS: Hasta 40% de los adultos mayores carece de seguridad social y 2% padece desnutrición; la anemia afecta dos veces más a las mujeres que a los hombres (34.8 contra 17%). Más de 60% sufre sobrepeso y obesidad; cerca de 25% corresponde a hipertensos diagnosticados por la encuesta y 15 a 20% a diabéticos.
CONCLUSIÓN: Los resultados de este estudio muestran que los adultos mayores en México poseen un estado de salud y nutrición inadecuado, lo cual es urgente atender a fin de optimizar su calidad de vida.

Se realizó un estudio descriptivo transversal con 300 pacientes diabéticos tipo 2 ingresados en el Centro de Atención al Diabético de Bayamo, Granma, en el período comprendido entre octubre de 2007 y mayo de 2008, con el objetivo de conocer la frecuencia de hipertensión arterial y su relación con algunas variables clínicas en estos casos. Se revisaron las historias clínicas de cada uno de ellos para obtener datos de los aspectos siguientes: edad, sexo, color de la piel, hábitos tóxicos, edad al comienzo de la diabetes, estado nutricional, circunferencia de la cintura, tensión arterial y complicaciones crónicas de la diabetes. Se encontró hipertensión arterial en 210 pacientes (70 %); de ellos, 57 (27,1 %) presentaron hipertensión sistólica aislada, 39 (18,5 %) hipertensión diastólica, y 114 (54,4 %) hipertensión sistodiastólica. La hipertensión arterial se presentó desde el inicio de la diabetes en el 62,9 %. El 76,1 % de los pacientes hipertensos tenían sobrepeso u obesidad (P=0,0557). Resultó significativa la asociación entre la hipertensión arterial y la cardiopatía isquémica (p= 0,0117). En relación con el ictus y la insuficiencia arterial periférica, aunque la mayoría de los casos eran hipertensos, no llegó a ser estadísticamente significativo (p= 0,8261, p= 0,8600). El 71,1 % de los pacientes con retinopatía diabética y el 75 % con nefropatía diabética eran hipertensos (p= 0,8261, p= 0,8600). Se concluye que la hipertensión arterial tiene una elevada incidencia en los pacientes con diabetes mellitas tipo 2, porque está presente en un porcentaje importante desde el diagnóstico de la diabetes y se asocia significativamente a la presencia de cardiopatía isquémica.
Introducción: Diversos autores han encontrado correlaciones entre parámetros antropométricos y los niveles de presión arterial en sujetos con sobrepeso y obesidad. El presente trabajo supone una puesta al día sobre las potencialidades de dichos parámetros como un instrumento más de predicción del riesgo cardiovascular.
Objetivos: Realizar una estimación de la prevalencia de sobrepeso y obesidad. En segundo lugar verificar la existencia de una correlación significativa entre los principales indicadores antropométricos valorados y los niveles de presión arterial mostrados por los alumnos. Muestra: una población constituida por 977 niños y adolescentes de entre 9 y 17 años de edad pertenecientes a 13 centros educativos de la provincia de Granada y ciudad.
Metodología: Se realizó una evaluación antropométrica en la que fueron valorados seis pliegues cutáneos, la circunferencia de la cintura, de la cadera y la determinación de la presión arterial en hasta tres ocasiones consecutivas. Esta fase de valoración antropométrica comenzó en marzo de 2008 prolongándose hasta mayo de 2009.
Resultados: Se encontró una prevalencia de sobrepeso en chicas que oscilaba entre el 18,3% y el 32,2%. Por su parte, entre los chicos su prevalencia se situaba entre el 10,9% y el 26,1%. Respecto de la prevalencia de obesidad, las chicas mostraron tasas comprendidas entre el 4,5% y el 15,1%. Entre los chicos la prevalencia de obesidad resultó similar, encontrando tasas comprendidas entre el 4,7% y el 12,6%. De todos los parámetros valorados, el índice de masa corporal y la circunferencia fueron los indicadores antropométricos que mayor grado de correlación mostraron respecto de las cifras de presión arterial.
Conclusiones: El índice de masa corporal, así como la circunferencia de la cintura constituyen indicadores antropométricos precisos para predecir el riesgo cardiovascular en sujetos no adultos.

Una de las características de la transición epidemiológica y nutricional en México es el importante aumento en la prevalencia de la obesidad, siendo ésta el factor de riesgo modificable más importante para el desarrollo de las enfermedades crónicas no transmisibles que representan el principal problema de salud pública en el país actualmente. Estas enfermedades afectan no sólo a la población de altos ingresos, sino cada vez más a la de ingresos bajos, y no solamente a grupos de población de edad avanzada, sino también a aquéllos en edad productiva. En este documento se realiza un análisis de las principales características de la transición epidemiológica y nutricional en México (magnitud, distribución, determinantes, asociaciones y complicaciones), utilizando para ello encuestas nacionales y haciendo énfasis en las enfermedades crónicas asociadas a la nutrición.

Objetivo. Estimar la magnitud del reto de la diabetes en México y presentar propuestas de políticas públicas para su atención.
Material y métodos. Análisis descriptivo de la información sobre diagnóstico previo de diabetes en adultos y adolescentes, de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT 2012).
Resultados. De los adultos en México, 9.17% ha recibido un diagnóstico de diabetes, con resultados heterogéneos entre estados: de 5.6% en Chiapas a 12.3% en el Distrito Federal. Del total de diabéticos, 46.95% reportó también diagnóstico de hipertensión, 4.47% antecedente de infarto del corazón y 54.46%, antecedentes familiares de diabetes. De los adolescentes, 0.68% ha sido ya diagnosticado con diabetes.
Conclusiones. La gravedad de la epidemia de diabetes, así como el hecho de que se trata de una enfermedad prevenible, llama a fortalecer las estrategias para hacerle frente. El impacto que tiene sobre la calidad de vida de las personas que la padecen la convierte en un área prioritaria para el sector salud.

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